Los préstamos personales son un instrumento bancario que ha ido evolucionando con el tiempo para adaptarse a los requerimientos de los particulares que los solicitan. Por esta razón, las entidades de crédito han terminado creando diferentes formas de préstamos personales en función de la finalidad para la que vaya a emplearse el dinero solicitado. Personal, al consumo, de estudios, hipotecario, quizás estos sean los tipos de crédito más demandados en la actualidad. Veamos más detenidamente en qué consiste cada uno.

 

Por último, es necesario hacer una pequeña diferencia entre crédito personal y línea de crédito. En el primer caso, el prestatario recibirá la cantidad íntegra del crédito en su cuenta bancaria para utilizarse en el propósito por el cual se solicitó el préstamo. Con una línea de crédito, por ejemplo, como ocurre con las tarjetas de crédito, el receptor del dinero dispone de una línea de financiación vinculada a una cuenta bancaria por un importe máximo del que podrá disponer a su antojo, según las necesidades que le surjan, y que se renueva mes a mes. Mientras que los créditos personales están diseñados para cubrir las necesidades de los hogares y particulares, las líneas de crédito están más pensadas para la financiación de los negocios y autónomos.

Con toda esta información, ya estás en condiciones de decidir qué tipo de préstamo solicitar en cada momento. No es necesario que siempre acudas a la misma institución financiara para obtener tu dinero. De hecho, esto puede terminar resultándote costoso. Recuerda que siempre puedes utilizar los créditos rápidos para tus gastos más corrientes que precisen de menores importes y mayor agilidad, y combinar esta vía de financiación con los tradicionales créditos al consumo o personales de los grandes bancos.