Puede que este término te resulte familiar, aunque desconozcas exactamente en qué consiste. El descubierto bancario es el nombre financiero que se da a la expresión común de “quedarse en números rojos”. Es decir, tu cuenta bancaria se queda al descubierto cuando gastas más del dinero del que dispones en ese momento en tu cuenta. Esto normalmente sucede de forma puntual, especialmente si adelantan el cobro de recibos a final de mes antes de haberse ingresado la nómina. Cuando se pasa un cobro a tu cuenta bancaria y no hay dinero suficiente para ello, pueden ocurrir dos cosas: que el banco contacte contigo para informarte de lo acontecido y apresurarte para que ingreses el efectivo que cubra el pago; que el cobro se efectúe dejando tu cuenta en descubierto. En este último caso, el banco, a modo de crédito, cubrirá la cantidad de dinero que falte.

Lo importante que debes saber sobre los descubiertos bancarios es el alto interés que habitualmente imponen los bancos ante este tipo de crédito encubierto (la mayoría de las veces hablamos de un interés que supera el 10%). Si tienes una buena relación con los gestores de tu cuenta, el hecho de que te avisen para evitar que esta situación se produzca es muy de agradecer. Sin embargo, esto no es así en muchas ocasiones y el banco termina poniendo en conocimiento del cliente a posteriori sobre su situación financiera, una vez ya se han devengado intereses de varios días.

¿Qué hacer para evitar los descubiertos bancarios? Lo ideal es siempre mantener un control continuo de nuestras cuentas bancarias y chequear varias veces a la semana los movimientos que en ellas tienen lugar. Llevar igualmente un control de todos los recibos que tenemos domiciliados y las fechas de cobro es otra forma de determinar el saldo mínimo disponible que has de tener en tu cuenta en cada momento para cubrir tus pagos. Tampoco olvides tus tarjetas bancarias. Si son de crédito, el banco efectuará el cargo de la cuota mensual o semanal correspondiente, según las condiciones específicas de tu tarjeta. Por lo que llevar un control de tus compras con tarjeta es también fundamental para evitar quedarte en número rojos.

No obstante, hay eventualidades que escapan de nuestro control. Por ejemplo, el retraso del ingreso de tu nómina puede significar no contar con el efectivo suficiente para afrontar la cuota de la hipoteca y los recibidos de suministros. Tanto si somos conscientes de esta situación como si nos pilla de improvisto, antes que dejar la cuenta en descubierto, donde pagarás unos intereses descomunales, solicita tu préstamo rápido. Los préstamos rápidos nacieron precisamente para dar solución a estas necesidades puntuales de dinero urgente. De hecho, su mejor característica es poder solicitarse desde internet y sin el mínimo de requerimientos. En tan solo unas horas, dispondrás de tu préstamo rápido para poder cubrir el pago de tus recibos y evitar el descubierto bancario. Una alternativa mucho más económica que dejar tu cuenta en números rojos.

 

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